Hoy hemos recibido un grupo de abogados de la Asociación de Abogados Extranjeristas, que participamos en apoyo de PRODEIN para conseguir el reconocimiento a una escolarización de todos los niños de Melilla, una nueva comunicación del Comité de Naciones Unidas por los Derechos del Niño, organismo al que España debe obediencia por ser firmante del Convenio Internacional de Derechos del Niño.

En esa comunicación, se repite por enésima vez al Reino de España que debe escolarizar urgentemente a seis niños (de entre casi un centenar más) cuyos casos han sido acogidos por el Comité. Sin embargo, el estado del Reino de España sigue desobedeciendo de forma contumaz la orden dada por este alto organismo de las Naciones Unidas.

Ello nos coloca en situación de incumplidores internacionales y nos sitúa en la lista de países donde no se respetan los derechos humanos, en este caso el derecho a la escolarización de menores. La imagen internacional de España sufre un serio revés ante el mundo, en un momento en que un expediente impoluto en Derechos Humanos es carta de presentación necesaria para que la voz de nuestro país sea respetada en los foros internacionales.

Entre las excusas, francamente absurdas y groseramente sesgadas, que el Estado pretende objetar para no cumplir con su obligación, hay una que llama especialmente la atención, dado que si objeta que estos niños no deben ser escolarizados por España porque supuestamente podrían estar entrando en Melilla cada mañana desde Marruecos, olvida el Estado que desde hace meses eso es imposible, pues la frontera con Marruecos está cerrada y estos niños ni tan siquiera tienen la posibilidad de acudir a la escuela a Marruecos cada mañana desde Melilla, que es donde viven.

Estamos construyendo en Melilla, ciudad española del norte de África, un gueto, un apartheid de derechos, un campo de no derechos tan vergonzoso como el de Moria, donde a menores que están bajo la jurisdicción española se les impide acudir a la Escuela, simplemente por no tener unos papeles. Es curioso que la españolidad de Melilla se defienda aplicando en esa ciudad unos no derechos que son radicalmente contrarios a esa españolidad, como son nuestro Derecho y nuestros derechos, haciendo valer así un rancio y obsoleto concepto de patria vinculado a la raza y la herencia.

 

Francisco Solans Puyuelo
Vicepresidente y Portavoz de la Asociación de Abogados Extranjeristas