En medio del marasmo de la crisis del coronavirus corre peligro de pasar desapercibida una noticia importantísima para todos aquellos que pensamos que la Unión Europea debe hacer mucho más en materia migratoria. 

Uno de los pocos puntos de consenso entre los partidos políticos mayoritarios españoles – exceptuando, claro está, a VOX – es la necesidad de una mayor asunción de responsabilidades y coordinación a nivel europeo de un problema cuya trascendencia excede en mucho a los Estados miembros, y sobre todo a los rivereños del Mediterráneo. Sin embargo y pese a ello la política de inmigración sigue siendo, en todas sus vertientes, un espacio de soberanía que los Estados se resisten a compartir. Una manifestación evidente de ello fue cuando, para una asunción solidaria de la llegada de refugiados de la guerra de Siria, por un lado la Unión eludió su propia normativa y organización para llegar a un vergonzante acuerdo con Turquía, y por otro, cuando se acordó un reparto de las cargas, una serie de países se negó a aceptarlas y a recibir a ningún refugiado. 

Debemos recordar una vez más que en el contexto que se produjo, el reparto entre todos los europeos de lo que se llamó una crisis, pero fue una crisis humanitaria, establecia una correspondencia de un refugiado por cada 500 habitantes. Aun así, el llamado Grupo de Visegrado se negó a admitir refugiados. 

Hoy hemos conocido en nota de prensa del Alto Tribunal Europeo  la Sentencia de hoy mismo en que se condena a Polonia, Hungría  y República Checa por incumplimiento del derecho de la Unión por haberse negado entonces a admitir su cuota de refugiados. 

La Sentencia abre la puerta a que estos Estados deban indemnizar al resto de la Unión, declara que las excepciones de responsabilidades en materia de orden público no eran sino excusas, pues ya se consideraba en todo el procedimento y no son aducibles de forma general. También responde a las excusas checas recordando que “salvo que se permita que se menoscaben el objetivo de solidaridad inherente a las Decisiones de reubicación y el carácter obligatorio de estos actos”. 

Sólo si se establecen claramente las obligaciones de solidaridad de todos los estados de la Unión se podrá hablar definitivamente de una Unión Europea. En el actual contexto en que algunos países pretenden eludir su necesaria solidaridad con los más afectados por la actual crisis sanitaria, esta Sentencia viene a recordarnos que en Europa, los fenómenos del tipo que sea no los soporta uno u otro país, sino que son de Europa entera. 

 

Francisco Solans Puyuelo
Vicepresidente y Portavoz de la Asociación de Abogados Extranjeristas