Como ya se ha reflejado en algún medio de comunicación, el cierre de oficinas públicas donde iniciar trámites, siempre necesarios para cualquier ciudadano, ha tenido una trascendencia especial en el ámbito de la extranjería, debido a la artificial naturaleza de derecho administrativo especial a que está sometida. 

El progresivo endurecimiento de las leyes de extranjería que vino a consagrar en 2009 que el derecho de extranjería fuera un derecho de excepción respecto al resto de la Administración. Mientras se avanzaba en el principio de confianza en el ciudadano, en ventanilla única y la administración electrónica, en extranjería se introdujo la necesidad de presentación personal e intransferible y sólo en los registros de los órganos encargados de resolver. 

El caos y las colas kilométricas que generó se terminó resolviendo sobre las espaldas del administrado, con citas previas ineludibles que pronto se revelaron con demoras que se contaban por meses, abusos administrativos varios, que construyeron un régimen de cierre arbitrario de ventanillas a total conveniencia de la Administración. Sólo en las renovaciones se abrió la puerta de la presentación telemática a partir de 2011. Aunque se siguen generando protestas justificadas y escándalos asistenciales, como las citas previas a más de un año en Madrid para poder solicitar asilo. 

Con la llegada del estado de alarma, la restricción de traslado por la calle a los ciudadanos y el cierre de ventanillas presenciales administrativas, ¿cómo queda ese régimen? De nuevo el caos y el desorden: algunas Oficinas de Extranjería han optado por aplicar la racionalidad administrativa, y por razones excepcionales han abierto la ventanilla electrónica a los propios extranjeros que tengan firma digital –una minoría –, otras permiten también a sus representantes – abogados, gestores, etc, todos con firma digital – pero otras muchas no se atreven a saltarse dos disposiciones de la Ley que obligan a la presentación personal y en la oficina, creando una sensación de generalizado descontrol, pero sobre todo, de limitación de acceso a derechos fundamentales de los extranjeros 

Antes del estado de alarma ya habíamos reivindicado incorporar la extranjería a los modos administrativos del S. XXI, pero hoy se presenta una oportunidad de oro para que la Secretaría de Estado comience a caminar esa línea, y dictar las instrucciones precisas para que, de forma generalizada y en todas las oficinas, se permita la presentación telemática de todos los trámites en extranjería, tanto directamente como a través de representante acreditado de forma sencilla

 

Francisco Solans Puyuelo
Vicepresidente y Portavoz de la Asociación de Abogados Extranjeristas